Los errores en el discurso político


"El que sabe pensar, pero no sabe cómo expresar lo que piensa, está en el mismo nivel del que no sabe pensar" (Pericles 495 a.C. - 429 a.C, político y orador ateniense)

Esta frase de Pericles adquirió una preocupante vigencia a la luz del bochornoso incidente  que tuvo un candidato a diputado por culpa de su pésima expresión verbal.

Resulta que en una reunión con empresarios declaró lo siguiente: "Mi carrera política y trabajo es transparente, por eso, también el financiamiento de mi campaña no tendrá lugar a dudas a que viene del crimen organizado".

El video se volvió famoso y las burlas no se hicieron esperan, como tampoco la puesta en marcha de una investigación para ver si fue un error de expresión o una traición del subconscienteUna vez más comprobamos de una manera práctica la importancia que tiene saber hablar bien y expresar correctamente aquello que se quiere decir.

El hecho en cuestión pasaría a ser una más de las anécdotas a las que últimamente nos tienen acostumbrados algunos políticos, si el tema no tuviera la relevancia que tiene, además de darnos cuenta del bajo nivel cultural que tienen algunos de los que se dicen representantes del pueblo. Poco podrá hacer por su gente aquel que no es capaz de transmitir un mensaje correctamente y menos aún si en dicho mensaje siembra la duda de su honorabilidad.

Confusiones famosas hay muchas, aunque algunas pueden ser consideradas errores por los nervios de hablar en público. Una de estas confusiones fue la de un gobernador de Baja California quien, hablando de trasplantes, dijo trasplantes "multiorgásmicos”, en vez de multiorgánicos.

No sabemos si son simples lapsus o ignorancia, el caso es que no dejan de ser evidencias de lo poco que dominan la expresión oral y de paso los temas de los que quieren hablar.. 

Normalmente, la mayoría de los políticos se limitan a leer discursos que alguien más les han escrito, casi siempre con frases hechas que ya fueron usadas en muchos otras arengas; sin embargo, a pesar de lo poco creativos y edificantes, es preferible escucharlos leer que verlos improvisar con expresiones incorrecta o mal estructuradas y que dan un mensaje diferente al que pretenden.

Dominar la oratoria política supone tener la capacidad de exponerargumentar y debatir cuestiones relacionadas con la “cosa pública” teniendo siempre como base las ideas políticas que defiende el orador, esto último es bastante difícil de encontrar en estos tiempos, dado que los políticos cambian constantemente de partidos y de ideas para no perder los privilegios y ventajas de un puesto.

Siendo como es la palabra hablada una de las habilidades más necesarias para cualquier líder, debieran dedicarle más tiempo a ejercitarla, leyendoestudiandoaprendiendo y superándose, sólo así evitarán los vergonzosos errores que cometen cuando quieren improvisar.

Ejemplos de grandes oradores políticos y de discursos contundentes y persuasivos hay muchos, que nada tienen que ver con la chabacanería que ahora exhiben los que aspiran a puestos de elección popular.

"No hables sino cuando estés perfectamente instruido o cuando te veas obligado a romper el silencio. Sólo en este caso vale más hablar que callar; fuera de éste, más vale callar que hablar." Isócrates

La habilidad verbal es imprescindible, siempre y cuando esté sustentada en el conocimiento de aquello de lo que se va a hablar,  no sólo para que voten por ellos al expresar impecablemente sus ideas, sino para que sean capaces de proponer y defender en diferentes foros aquello que les prometieron a sus votantes.

Aunque, si de persuadir a los votantes se trata, serían aún más convincentes si además de conocimientos tuvieran unidad de vida entre sus ideas, su vida personal y aquello que predican.

Es tiempo de que los partidos políticos dejen de proponer candidatos sin fijarse en su preparación, su calidad moral, su lealtad a los ideales del partido y su espíritu de servicio.

Podemos pasar por alto sus errores al hablar en público, porque errar es de humanos, pero lo verdaderamente valioso es que sean gente buena, gente que, con su conducta, tengan la suficiente fuerza para persuadir, enseñar, conmover y agradar. Nada es más elocuente que el ejemplo

La grandeza de una nación depende, en un sentido real, de lo bien que hablan sus ciudadanos. Las cosas buenas se desarrollan a partir de un pueblo que sabe realmente cómo usar el lenguaje y que lo use bien”. Norman Mailer, escritor estadounidense  Petra Llamas García

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El artículo original fue publicado el La Jornada de Aguascalientes el 15 de mayo del 2015


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