Señales de que sufres acoso laboral (mobbing)


Si tú no te agachas, nadie se te subirá encima”. Martin Luther King

Nunca supimos la razón por la que el jefe inició ese acoso. Lo cambiaron de puesto, dejaron de encargarle asuntos, no lo tomaban en cuenta y ya no lo invitaban a las juntas.

Al principio, algunos compañeros intentaron ayudarlo, pero después, empezaron a eludirlo porque temían acabar en la misma situación y perder su trabajo. También ellos le hicieron el vacío, le dieron la espalda y lo dejaron solo. Lo más curioso de todo es que él se sentía culpable de lo que estaba sufriendo, pero no quería renunciar porque necesitaba el trabajo. 

Fue víctima de mobbing o acoso laboral, una conducta ya tipificada por la ley. El mobbing es un término inglés con el que se define el acoso que muchas personas padecen en su lugar de trabajo para obligarlas a renunciar.  

Fue Heinz Leymann en los 80´s quien acuñó este término para definir cualquier clase de hostigamiento, persecución o acoso que pueda sufrirse en el trabajo, bien sea por un superior, un igual o un subalterno. En algunos casos, las mujeres padecen ese hostigamiento después de haberse negado a un acoso sexual.


La razón del acoso laboral suele ser casi siempre la envidia, los celos,  el temor a que el empleado pueda opacar su protagonismo o, en muchos casos, el ahorrarse los sueldos de empleados más antiguos, para contratar otros más baratos. 

Las estrategias son siempre las mismas. El acosador inicia muchas veces contratando al reemplazo e ignorando al titular del puesto. Posteriormente seguirá con la crítica y persecución, juntando y magnificando las fallas o errores y con ello exhibirlo, casi siempre en público, creándole un profundo sentimiento de inseguridad y de turbación, que lo inhabilitará para su futura defensa ya que acabará creyéndose ineficiente, torpe y culpable.

Le asignará tareas insignificantes y humillantes que minen su autoestima y sin importar que la persona acosada cumpla, el acosador siempre encontrará la falla necesaria para hacerlo sentir mal y obligarlo a repetir el trabajo, una y otra vez, cayendo inclusive en el absurdo

Pero con eso no acaba el hostigamiento, ya que también se valdrá de la calumnia para excluirlo socialmente, buscando siempre el apoyo del grupo y convirtiendo esta actividad en una campaña sistemática de intimidación, sin que la víctima tenga la más mínima posibilidad de defenderse. 

El estilo de gestión del acosador se basa en promover la cultura del chisme y la denuncia. Tendrá a sus espías que lo mantendrán al tanto de todo y ni siquiera se molestará en verificar si es verdad o mentira. 

Los chismosos suelen ser, lo que los expertos consideran, unos MIA (Mediocres Inoperantes Activos) igual que el acosador. Son fácilmente identificables por ser unos incompetentes, tratando de engañar a los demás con un falso activismo, cuando en realidad es poco lo que hacen. Suelen ser cobardes incapaces de manifestar el más mínimo sentimiento de culpa arrepentimiento por sus acciones. 

El daño a la víctima es enorme. Según los psicólogos, puede presentar síntomas de estrés postraumático, crisis nerviosa, síndrome de fatiga crónica y cambios en la personalidad, volviéndose depresivos y resignados. Además de que tendrán una gran pérdida de autoestima y una irritabilidad constantes, misma que aprovecha el acosador para denunciar su “mal modo”, cuando en realidad es él quien lo ha originado. El final es previsible y casi siempre termina con la renuncia del empleado. 

En un escenario de mobbing es muy importante que el acosado se enfrente de manera asertiva al acosador, quien en realidad es un cobarde. También debe denunciar lo que le están haciendo. Los testigos, por su parte, no pueden permanecer en silencio ante una injusticia tan grande, también deben denunciar al hostigador para que no siga haciendo daño, ya que tarde o temprano ellos también pueden convertirse en víctimas de mobbing

La crueldad de esta conducta es imperdonable, Ningún ser humano merece el desprecio o que lastimen su dignidad como persona, y si ya no lo quieren en el trabajo, lo justo es que lo despidan de acuerdo a la ley y no tratar de ahorrarse ese dinero castigándolo psicológicamente para que renuncie.

Se supone que la responsabilidad social de las empresas es velar por un buen ambiente laboral y cuidar la calidad de vida de las personas que trabajan en ellas; así que resulta impensable que en pleno siglo XXI se estén dando este tipo de conductas, en una época en la que se declara insistentemente que el activo más importante de cualquier organización es su capital humano. 

Heinz Leymann declaraba: “En las sociedades de nuestro mundo occidental altamente industrializado, el lugar de trabajo constituye el último campo de batalla en el que una persona puede matar a otra sin ningún riesgo de llegar a ser procesada ante un tribunal”. Petra Llamas  


Publicado en La Jornada de Aguascalientes el 20 de enero del 2012. 

Mail: petrallamasgarcia@gmail.com

Twitter: @PetraLlamas

Youtube: https://www.youtube.com/channel/UC9aYpMfchINwkzJpozbgE_g/videos

4 Comentarios

  1. He estado buscado reflexiones acerca del mobbing y he de decir que esta ha sido la más ilustrativa de todas. La información proporcionada es rica en contenido y sobre todo ilustre para crear conciencia. Gracias por la aportación.

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    1. Muchas gracias, tal vez sea porque está escrito basándome en una terrible experiencia. Saludos

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  2. Hola. Me gusta tu reflexión. Yo pienso que sí es muy frecuente. Cuando es el jefe o jefa, pues no queda mucho porque él o ella siempre tienen "la razón". Sabemos que no es así. En nuestro país no hay ley al respecto y peor si es institución privada

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    1. Es un fenómeno que se da con más frecuencia de la que creemos y urge legislar al respecto. Saludos

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