De emprendedores a empresarios


La cultura del emprendimiento es bastante reciente en nuestro país y la educación ha tenido un papel determinante para su desarrollo. 

No se puede negar que los gobiernos y las Instituciones de Educación Superior están realizando un gran esfuerzo por fomentarla, además de que existen muchos apoyos para este fin. 

Existen también organismos internacionales, como la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) que han sugerido políticas encaminadas a fomentar el desarrollo de emprendedores en las universidades, sobre todo en ciencia y tecnología con la finalidad de generar ciudades del conocimiento. Es evidente que el emprendimiento juega un papel decisivo en la creación de empleos y en el desarrollo económico del país, máxime que el 80% de los empleos se generan en las micro y pequeñas empresas.

Sin embargo, hablar de emprendedores no significa necesariamente hablar de empresarios y empresas. El componente principal de un emprendedor es su capacidad para innovar, el entusiasmo que imprime en todo lo que inicia y su visión siempre positiva ante los retos; pero para que un emprendedor tenga impacto en la economía, debe ser capaz de crear una empresa que genere empleos y proporcione productos innovadores y competitivos

Ser empresario es mucho más que una actitud, puesto que rebasa la cualidad personal para convertirse en una actividad. Significa planear, organizar, tomar decisiones, arriesgarse y saber administrar y sobre todo comercializar el producto. Es muy diferente tener una idea sobre algún proyecto, a lograr implementarlo, saber administrarlo y mantenerlo con el mismo espíritu de innovación y emprendimiento.

Existen jóvenes que son emprendedores por naturaleza, están llenos de ideas que desean implementar a toda costa, mismas que abandonan con facilidad al faltarles los conocimientos necesarios para convertirlas en empresas y convertirse ellos también en empresarios. Es de sobra conocido que un empresario siempre será un emprendedor, pero un emprendedor no necesariamente puede llegar a ser un empresario

Seleccionar los jóvenes con las habilidades del emprendimientos y canalizarlos de manera adecuada pudiera verse reflejado en la formación de auténticos empresarios, con la capacidad para crear negocios, cuya permanencia a largo plazo seguramente estaría garantizada. De esta manera, los recursos serían aprovechados de una manera más eficiente y con resultados de calidad.

Las universidades tienen la responsabilidad social de provocar un cambio hacia la cultura de la innovación y el emprendimiento con su consiguiente formación de empresarios, para con ello contribuir de una manera más sólida al crecimiento de la economía del país. No pueden quedarse únicamente en el papel de formadores de jóvenes con ideas pero sin la capacidad para gestionarlas hasta convertirlas en empresas fuertes y permanentes.

En la actualidad, el número de empresas que se desarrollan en las incubadoras universitarias, las patentes que se generan en dichas instituciones y la colaboración de grupos de investigación en empresas, se han convertido en indicadores de calidad de cualquier Institución de Educación Superior. 

Desarrollar la cultura del emprendimiento y vincularse fuertemente con la empresa volverá a la universidad más pertinente y cercana a las necesidades de la sociedad. Según Rodolfo Tuirán: 

Los emprendedores hacen un aporte decisivo a la creación de riqueza, el bienestar social, la creación de empleos y el progreso de los países. Por eso, el desarrollo de un segmento vigoroso de emprendedores, innovador y socialmente responsable es un elemento crítico para que México pueda acelerar su crecimiento económico y mejorar sus condiciones sociales”Petra Llamas 

Twitter: @PetraLlamas 

Correo:petrallamasgarcia@gmail.com

Youtube: https://www.youtube.com/c/ReflexionesdelaMaestraPetraLlamas/videos 

Publicado en La Jornada de Aguascalientes el 11 de noviembre del 2011

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